CLT Actividad 6
El niño al que se le murió el amigo, Ana María Matute
Una mañana se levantó y fue a buscar al amigo, al otro lado de la valla. Pero el amigo no estaba, y, cuando volvió, le dijo la madre:
-El amigo se murió. Niño, no pienses más en él y busca otros para jugar.
El niño se sentó en el quicio de la puerta, con la cara entre las manos y los codos en las rodillas. «Él volverá», pensó. Porque no podía ser que allí estuviesen las canicas, el camión y la pistola de hojalata, y el reloj aquel que ya no andaba, y el amigo no viniese a buscarlos. Vino la noche, con una estrella muy grande, y el niño no quería entrar a cenar.
-Entra, niño, que llega el frío -dijo la madre.
Pero, en lugar de entrar, el niño se levantó del quicio y se fue en busca del amigo, con las canicas, el camión, la pistola de hojalata y el reloj que no andaba. Al llegar a la cerca, la voz del amigo no le llamó, ni le oyó en el árbol, ni en el pozo. Pasó buscándole toda la noche. Y fue una larga noche casi blanca, que le llenó de polvo el traje y los zapatos. Cuando llegó el sol, el niño, que tenía sueño y sed, estiró los brazos y pensó: «Qué tontos y pequeños son esos juguetes. Y ese reloj que no anda, no sirve para nada». Lo tiró todo al pozo, y volvió a la casa, con mucha hambre. La madre le abrió la puerta, y dijo: «Cuánto ha crecido este niño, Dios mío, cuánto ha crecido». Y le compró un traje de hombre, porque el que llevaba le venía muy corto.
FIN
Ana María Matute, escritora de este cuento, fue una autora española y también miembro de la RAE. Este cuento, “El niño al que se le murió el amigo”, pertenece a la obra Los niños tontos, publicado en 1956. Se trata de una colección de 21 microrrelatos protagonizados por niños.
En el cuento aparece muerto ya el amigo con el que juega todos los días el protagonista, tal y como le informa la madre. Este se había olvidado sus juguetes en casa del niño, por lo que el protagonista piensa que va a volver y al anochecer va a buscarlo, pasándose toda la noche fuera de casa. Así, cuando llega el sol, todos los objetos de su amigo le parecen demasiado pequeños e inútiles y los tira a la basura. Al llegar a casa, el niño ya había crecido y se había convertido en un hombre.
En este relato tenemos dos personajes y la mención de un tercero. El protagonista es un niño del cual no tenemos muchas características. No obstante, solo hay dos intervenciones dialogadas declaradas por la madre. El tercer personaje, que no aparece, es el amigo del protagonista. Los personajes de la historia son realistas.
El texto no marca un tiempo histórico concreto. Sin embargo, el tiempo interno de la narración es muy extenso. En un microrrelato de apenas media página parecen transcurrir los suficientes años como para que el protagonista se convierta en adulto. Estos años transcurren en una sola noche que el niño pasa fuera de casa. Respecto al narrador, nos encontramos ante un narrador omnisciente y extradiegético. El texto está en 3º persona y expone los propios pensamientos del protagonista.
En la colección de cuentos de Matute hay una serie de elementos transversales que sirven como símbolos. Junto con la clara utilización de un niño como protagonista como elemento cohesivo de la obra, nos encontramos con la noche, la cual utiliza Matute en esta obra como símbolo. Como se puede apreciar en “El niño al que se le murió su amigo”, la noche es un elemento especial, casi mágico, en el que parecen transcurrir años. Esto se debe a que la noche es utilizada como símbolo de la pérdida de la inocencia del niño al pasar a la edad adulta. Este hecho también se puede ver cuando decide tirar al pozo los juguetes que al principio del cuento le parecen tan importantes.
La muerte es uno de los temas que rodea a la obra Los niños tontos. Esta la podríamos vincular con la dureza de la posguerra y de la dictadura franquista, ya que toda la obra tiene un tono pesimista y oscuro. Aunque en este relato el protagonista no muera al final, el amigo, de su misma edad, está muerto e, igualmente, el lector puede pensar que el niño se convierte en un adulto infeliz, debido al tono pesimista que opta por tomar respecto a los juguetes. Por lo tanto, podríamos afirmar que el niño pasa de la inocencia y de la incomprensión de la muerte al rechazo de la infancia y a la pérdida de dicha inocencia.
En conclusión, Ana María Matute consigue sintetizar en un relato tan breve la pérdida de la inocencia al pasar de la niñez a la edad adulta. Por otro lado, para conseguir introducir estos temas en un espacio tan pequeño, recurre al uso de símbolos de forma precisa.
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